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Movilidad eléctrica. Cada vez menos permisiva

02/11/2018

Parece que fue ayer cuando vi por primera vez un patinete eléctrico, sobre el año 2002, cuando hubo un boom de un modelo en concreto que se caracterizaba por disponer de todo lo que uno necesitaba para transportarse en pequeñas distancias, luces, claxon, intermitentes y hasta velocímetro en algunos casos. No obstante, a pesar de su éxito, nunca llegó a establecerse de manera seria en el mercado de aquella época, ya fuera por la escasa duración de su batería o la avería o rotura en algunas de las partes del mismo. A esto cabe sumar que no era especialmente fácil conseguir piezas de repuesto para estos vehículos. También recuerdo los patinetes propulsados con motor de gasolina tipo “sierra mecánica”, en un momento en el que también había una enorme oferta de mini-motos por ejemplo, ya fueran de origen chino (la gran mayoría de las que se veían en la calle) e italianas, aunque estas últimas, por lo general estaban en manos de unos cuantos privilegiados amantes de las carreras en circuito.

Lo cierto es que hoy en día la oferta de vehículos propulsados con electricidad está en auge, hasta tal punto que hay una increíble variedad de estos vehículos, desde las famosas ebikes con asistencia al pedaleo cada vez más evolucionadas y compitiendo en un mayor rango de precios, hasta los famosos patinetes eléctricos o los segway, que además de conformar un excelente medio de transporte urbano, llegan a ser muy divertidos en su forma de conducción, en parte por la originalidad que les caracteriza.

Estos vehículos han ido poco a poco evolucionando, con sistemas de baterías cada vez más duraderas y resistentes o la mejoría en lo que se refiere a los materiales utilizados para su producción, y esto junto con el factor precio (hay mucha variedad en lo que se refiere al rango de precios) propicia la enorme oferta actual de este tipo de vehículos.

Estos hechos dan como resultado que cada vez haya más gente que utiliza este medio de transporte en distancias cortas o medias distancias, pero sin una regulación específica hasta la actualidad. Es por eso por lo que diversos ayuntamientos están empezando a impulsar normativas restrictivas en los que se refiere al uso de dichos vehículos, y es que no es de extrañar, ya que la compatibilidad que existe entre los peatones de las grandes ciudades y las personas que se transportan en patinetes eléctricos por ejemplo, puede llegar a ser nula, hasta tal punto que como hemos indicado, mucha gente, incluso colectivos de personas han llegado a presentar denuncias conjuntas y a presionar a los ayuntamientos para que se regule el uso de estos vehículos, limitándolos a un uso en carril bici por ejemplo o el uso en calzada con un casco obligatorio en otros casos (dependiendo de la ciudad).

La regulación de estos vehículos a nivel estatal tampoco es que sea especialmente clara, salvando casos concretos como el de la Bultaco Brinco, cuyo funcionamiento mediante un puño de gas (si se desea), hace que la “moto-bici” pueda llegar a alcanzar los 45 Km/h, en el caso del modelo regulado para transitar por vías públicas (hay otro modelo de la Brinco especial para zonas privadas que alcanza los 60km/h). Este tipo de vehículos con una velocidad punta igual o inferior a 45 km/h e impulsados por accionamiento de un botón o un puño de gas deben estar matriculados y asegurados. En el caso de la regulación municipal, esta se limita a unos cuantos ayuntamientos como el de Barcelona que ha regulado y clasificado los tipos de vehículos para establecer los tipos de vías por las que deben circular

La conclusión, por lo tanto, es que en un futuro próximo, estos vehículos que inundan cada vez más las calles de las ciudades sean objeto de regularización, adaptando su uso a ciertas vías como carriles bicis o la calzada en algunos casos, o incluso llegando a ser obligatorio la matriculación y contratación de un seguro obligatorio en casos concretos.