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Downsizing actual. ¿Éxito efímero?

31/10/2018

El hecho de que la venta de automóviles de gasolina sea cada vez mayor y que incluso haya llegado a superar a las ventas de vehículos diesel en la mayor parte de nuestro país es una realidad, principalmente por varias razones entre las que destacamos las nuevas y famosas leyes anticontaminación de las que tanto hemos escuchado hablar o el desarrollo y fabricación de motores de gasolina que reducen notablemente el consumo con respecto a vehículos de potencia equivalente de hace algunos años.

El método utilizado por la mayoría de fabricantes de estos nuevos vehículos de gasolina es el Downsizing, que básicamente consiste en reducir el tamaño del motor y de la cilindrada manteniendo e incluso llegando a aumentar en la mayor parte de los casos la potencia real que desarrollan estos pequeños propulsores.

La principal clave para conseguir motores de potencia equivalente o superior con un motor más pequeño se basa en la incorporación de elementos como el turbo o la inyección directa. La marca Ford y sus modelos icónicos, focus y fiesta fueron los pioneros en incorporar mecánicas de 1 litro de cubicaje con potencias superiores a los 100 caballos, llegando a alcanzar los 125 caballos de aquel primer motor ecoboost pionero en esta técnica, a los que se le fueron sumando adeptos, como el grupo VAG con su 1.2 TSI o el grupo PSA con su motor Puretech por poner algunos ejemplos.

El éxito estaba asegurado, ya que para empezar, estos vehículos conseguían bajar de manera notable el consumo de gasolina con respecto a los motores atmosféricos a los que sustituían. Otra de las claves del éxito es sin duda el notable aumento de potencia con respecto a los motores atmosféricos, a pesar de que dicha diferencia de potencia esté quizás más arraigada en la entrega de esa potencia, que en la potencia real al fin y al cabo debido a que estos motores hacen que el automóvil disponga de un mayor par motor a bajo y medio régimen. Tampoco debemos olvidarnos del factor precio de compra o precio de adquisición, ya que hoy por hoy, aún sigue resultando más barato adquirir un automóvil de gasolina que uno diesel y otro elemento importante que es el coste de mantenimiento que suele ser menor en el caso de la gasolina.

Llegados a este punto quizás haya quien piense que el Downsizing puede ser una verdadera alternativa para el comprador medio que no va a realizar más de 15 o 17.000 kilómetros al año, y realmente lo es si tenemos en cuenta todos estos aspectos de estos motores, pero queda hablar sobre un tema fundamental hoy en día como el medio ambiente y las políticas restrictivas sobre contaminación, y es que resulta que estos motores de inyección directa, debido a su funcionamiento, emiten una gran cantidad de partículas hasta tal punto que un motor de inyección directa puede llegar a emitir más cantidad de partículas nocivas que un diesel Euro 5 según un estudio realizado por la organización Transport & Environment, en el que se demuestra mediante una prueba real las emisiones de tres modelos concretos(el focus 1.0 ecoboost, el megane 1.2 tce y el Hyunday i40 1.6 GDI)

 

¿La conclusión?, juzguen ustedes mismos. Mientras que las numerosas leyes anticontaminación adoptadas por la Unión Europea se han enfocado básicamente en la restricción y casi prohibición de mecánicas diesel, cada vez más castigadas, debido a los altos niveles de CO2 que producen, la solución por parte de los grandes grupos de empresas ha pasado a ser el fabricar motores de gasolina de pequeño cubicaje e inyección directa como alternativa principal debido a las bajas emisiones en CO2 de los mismos, sin dejar de lado por supuesto otras alternativas como la electricidad, Gas …etc, que por lo general son minoritarias. El resultado no convence en el asunto de la contaminación y ya solo queda ver cómo avanza el panorama del automóvil. De momento el grupo VAG ha anunciado que dejará de fabricar estos pequeños motores para ajustarse a la futura política medioambiental de Europa. Lo que sí está claro es que a no ser que las leyes anticontaminación se lleven a la práctica de tal manera que se realicen diversas pruebas en condiciones “normales” sobre la emisión de gases, es difícil que haya un solo coche en Europa que cumpla con la normativa.