Saltar al contenido

Así es el coche eléctrico construido con tutoriales de Youtube

05/11/2018

Muy probablemente los tutoriales de YouTube sean lo que mejor exprese el espíritu colaborativo de Internet, aquel con el que los creadores de la red soñaban cuando dieron vida a este invento que ha cambiado las costumbres y las formas de hacer casi todo en nuestra sociedad.

En el gigantesco repositorio de vídeos, además de rusos borrachos rompiendo cosas y adorables gatitos haciendo cucamonas, hay instrucciones para todo. Desde crear una página web a construir una casa, hacer el mejor salmorejo casero o aprender a pilotar un avión.

El conocimiento compartido y la generosidad sin límites ha convertido YouTube en el lugar al que acudir cuando se tienen dudas para lo que sea. Hay incluso historias tan sorprendentes como la de Julius Yego, medallista olímpico keniano y campeón del mundo de lanzamiento de jabalina, quien aprendió a lanzar viendo vídeos en la plataforma. “Prácticamente todo lo que he aprendido lo he aprendido de Internet. De youtubers y de la Wikipedia”. Así describe Carlos Rodríguez, profesor de educación física de Cartagena, los pasos que ha seguido para construir su sueño: un coche eléctrico descapotable.

El suyo no es un caso único, pero no por ello deja de resultar menos sorprendente. Tras seis años de trabajo, mucha documentación e innumerables consultas a amigos ingenieros, el Purecar ya es una realidad que no solo tiene unos cuantos kilómetros acumulados, también cuenta con una historia de lo más peculiar. El propio Rodríguez, en la web en la que documenta todo el proceso, reconoce que empezó el proyecto “sin mucha lógica, sin una funcionalidad clara, sin tener ni idea de cómo se hace lo que estoy empezando a soñar”. Seguramente hoy, cuando Carlos Rodríguez siente el viento en la cara mientras recorre las carreteras murcianas, piensa que todos los esfuerzos han valido la pena. Y eso que aquellos primeros bocetos del 2011 no tenían pinta de llegar a buen puerto, porque como él mismo reconoce estaba “empezando la casa por el tejado”.

Los conocimientos de Rodríguez estaban muy lejos de ser los adecuados; de hecho, lo que primero diseñó fue la elegante carrocería del vehículo, demostrando así sus cualidades artísticas como escultor, una actividad en la que ya había destacado anteriormente. Pero el verdadero reto fue enfrentarse a la parte mecánica, al corazón de aquel sueño que no podía quedarse en un montón de capas de fibra de vidrio. Porque el coche no estaba pensado únicamente para ser bonito… tenía que funcionar. Después de construir sus propias baterías eléctricas -la parte más compleja del proyecto reconoce Rodríguez- en octubre de 2016 el Purecar rodó por primera vez. Los casi 35.000 euros que ha invertido en el proyecto, las horas que ha pasado estudiando, los momentos en los que estuvo a punto de desfallecer son ahora un recuerdo agradable. Pero Rodríguez no cree que haya hecho algo extraordinario: “lo de hacer cualquier cosa, sobre todo algo que es un proyecto largo o complicado, depende únicamente de la constancia. No depende de que seas listo ni de que tengas talento. Poco a poco te haces cualquier cosa, una nave espacial para irte a Marte. Tú, en tu taller”.

Fuente: El Futuro Es Apasionante